Leyenda del Ginseng

(Dr. Rafael Ventura)

Había una vez dos hermanos que eran cazadores. Subieron a las montañas para cazar, cogiendo muchas piezas. Un día el tiempo se tornó de repente malo, y empezó a nevar con exceso. Las nieves cayeron durante dos días y noches sin parar. Enterró todas las huellas, y no pudieron encontrar su camino de salida de la montaña. Los hermanos no tenían ninguna opción pero encontraron refugio en un gran árbol hueco, donde encendieron un fuego para mantener el calor.

Al aclarar los días siguieron cazando y sacando raíces para comer. Un día desenterraron una raíz tan gruesa como la muñeca de un hombre. La raíz tenía la forma de un ser humano, y las fibras de la raíz que crecían fuera de ella se parecían a las manos y pies humanos. Los hermanos mordieron la raíz para probarla. Era ligeramente dulce, y después de comerla encontraron su fuerza tremendamente aumentada.

Los dos cavaron en busca de la raíz por todas partes. A través del largo invierno, la raíz los mantuvo fuertes y saludables. ¡Finalmente llegó la primavera! Los hermanos hicieron alegremente su camino de regreso de la montaña, llevando la caza que habían conseguido sobre sus hombros. Las gentes de su pueblo se asombraron al verlos regresar. Habían pensado que seguramente se habrían congelado o muerto de hambre.

"¿Qué habéis conseguido comer de la tierra durante el invierno en las montañas? ¿Cómo vienen ustedes tan llenos de energía?" Los hermanos sacaron la raíz que habían encontrado y se la mostraron a los otros lugareños. Pero ninguno de ellos había visto la planta antes. "¡Oh! Tiene la forma como la de un hombre. ¡Que extraño!".

Después cuando las noticias de la raíz se extendieron, la gente empezó a llamarla "ginseng" (renshen en Mandarín), que significa "hombre-raíz.".