(Dr. Rafael Ventura)
Érase una vez una bonita joven de una familia muy rica. Un día notó que sus pechos estaban rojos e hinchados y le molestaban muchísimo. Estaba demasiado avergonzada para decírselo a alguien excepto a su sirvienta y confidente, que se escapó para contárselo a su madre. "Señora, la señorita está enferma. Mande llamar rápidamente a un doctor... " ¿Cómo? pensó la madre. "¿Cómo puede tener una muchacha soltera como ella una enfermedad así? ¿Está ocultando un amante a sus padres?" La madre se enfrentó a la sirvienta de su hija. "Dime la verdad. ¿A quién ha estado viendo mi hija?" "A nadie, lo juro. " ¡"Pícara desvergonzada¡. ¡Es una desgracia para la familia!"
Sospechosa por no tener una buena explicación, la joven estaba avergonzada y aturrullada. Pero no tenía ninguna evidencia para demostrar su inocencia. Esa noche huyó de casa y se arrojó en un río esperando ahogarse. La luna era luminosa, y un pescador llamado Pu y su hija estaban pescando en un pequeño bote. "¿Eh, no saltó alguien al río?" gritó la hija. Buceó y rescató a la muchacha medio ahogada.
Mientras estaba cambiando la ropa de la muchacha, descubrió las dolorosas manchas en los pechos de la muchacha y se lo dijo a su padre. "Sube a la colina mañana temprano y busca una planta con hojas de bordes aserrados... " dijo y describió lo qué buscar. Cuando volvió, el pescador hirvió la planta en un caldo para que lo bebiera la muchacha. Después de que lo hubo bebido varias veces, la roja hinchazón desapareció gradualmente. Entretanto, cuando los padres de la muchacha se enteraron que su hija se había tirado en el río, se aterrorizaron y rápidamente enviaron fuera sirvientes para encontrarla.
Poco después, uno de los hombres llegó a la casa del pescador. Sus ojos rebosaban con lágrimas de gratitud, la muchacha cayó arrodillada dando gracias al pescador y su hija. Él le dio una de las plantas para que se quedara con ella. "Esta hierba tiene la habilidad de reducir inflamación, alivia la fiebre y suprime el dolor. si tienes un problema similar, bébela de nuevo. " Cuando la muchacha volvió a casa, plantó la hierba en el jardín y la llamó pu-gong-ying (diente de león). Pu era el apellido del pescador, y Gong-ying era el nombre de su hija. El pueblo, desde siempre, ha sido consciente del gran valor